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ZFF 2016 Sobre «Neruda» de P. Larraín, LVS

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| ZFF 2016 | CHILE |

Neruda en la visión de Pablo Larraín

— Nota de Luis Vélez Serrano de PuntoLatino sobre «Neruda» de Pablo Larraín, Zúrich 23 septiembre 2016

 

Neruda perseguido y clandestino

Si nos imagináramos un filme en el que se ve a Neruda como perseguido por Pinochet, tendríamos todos la película clara antes de verla. Lo interesante en esta película que se pasa justo en el 43 aniversario de la muerte de Neruda (23 septiembre 1973), en el ZFF 2016, es que vemos al poeta chileno y senador comunista, en la clandestinidad junto a su partido, perseguido en el gobierno de González Videla en 1949. Pinochet hace una aparición relativamente fugaz: aparece en escena como un capitán que dirige una especie de campo de concentración con presos políticos.

Neruda, como todos los comunistas de su época, participa en las luchas de la Guerra Fría. Se lo ve en la película, vivir en la clandestinidad y la resistencia, junto a su esposa, la pintora Delia del Carril (encarnada por la actriz Mercedes Morán) quien pide a Pablo embarazarla y éste no accede ... Clandestinidad fructífera: en ella empieza a escribir el inmortal «Canto General» y es defendido en Francia por su tocayo Pablo Picasso

 

Ficción sacada de fragmentos históricos y biográficos

La película crea su propia «historia», ya que su finalidad no es histórica ni siquiera en lo biográfico. El tema es sacado por Larraín de fragmentos históricos y de la biografía del poeta chileno para presentarnos una obra estética. Se trata de un Neruda algo grotesco, el lector se da cuenta al rato que se trata de una ficción. 
Mucha crítica, sobre todo en Chile (por ejemplo de Maximiliano Salinas, «El fastidioso y poco creíble Neruda de Pablo Larraìn») critica el filme, — erradamente a nuestro parecer —, como si fuese una película de género histórico o biográfico. Al empezar la película se ve a parlamentarios y dirigentes políticos beber tragos, insultarse, deliberar y mear en urinarios instalados en la misma solemne sala: clara advertencia que se trata de una ficción.

 

La ambición un rasgo común al protagonista y al antagonista

Neruda es perseguido por el gobierno de ese entonces (gobierno de Gonzalez Videla 1946-1952), pero la persecución es protagonizada personalmente por un policía, Oscar Peluchonneau. El policía es inteligente pero acomplejado (bastardo), prestigioso (es hijo de un famoso policía) y tanto él como Neruda tienen ambiciones: Peluchonneau quiere ser el policía que detenga o mate a Neruda y para alcanzar su cometido, dirige toda la cacería oficial desencadenada desde el poder y por el propio presidente. Es curioso ver García Bernal jugando el rol de policía poco eficiente. Del otro lado, el vate chileno quiere pasar a la historia desafiando los riesgos que implica la clandestinidad sin renunciar a provocativas apariciones públicas. En lo político se perfila como un símbolo en la defensa de la libertad y en lo literario como un poeta popular. Ambos, protagonista y antagonista tienen ambiciones.

Excelentes actores personifican a los protagonistas: Neruda (el chileno Luis Gnecco), el protagonista y Peluchonneau (el mexicano Gael García Bernal), el antagonista. El mismo policía Peluchonneau declara en el filme: «Personaje secundario yo? ... No ... Este último encarnado por un Gael García Bernal con bigotito de detective y con acento chileno. Huelga recordar que García Bernal tiene experiencia en cuanto se trate de acento chileno, pues Larraín ya trabajó con él en la extraordinaria película «NO» (sobre la derrota de Pinochet).

 

Un Neruda de ficción: más humano y desmitificado, pero algo grotesco

Este filme es una visión, o versión ficcional desmitificadora de Neruda, o al menos de ciertos rasgos de Neruda. Se ve al poeta chileno más humano, más próximo a lo que en realidad es la vida de un hombre de carne y hueso. Larraín crea una figura algo desmitificada del del popular vate chileno. Se ve al Neruda político con las ambiciones y debilidades, con contradicciones y flaquezas de todo político. Se ve al hombre de partido, al senador comunista (cuando el comunismo era casi un ideal y no solo un partido o una ideología), se lo ve en desacuerdos puntuales con la dirección de su partido por preservar su imagen. Se ve al Neruda humano: mujeriego, amiguero, sociable en torno al vino y apasionado por la poesía y la compañía femenina. Pero también se ve al gran Neruda, al gran poeta que hace llegar sus versos hasta los sectores populares, al que gracias a su inspiración llegaría a ser Premio Nobel. Finalmente se ve a Neruda víctima de la persecución política y despojado de su fuero parlamentario de senador.


Comunistas: los hay burgueses y los hay proletarios

Gran simpatía me produce esa «semblanza cinematográfica» que de Neruda nos ofrece Larraín, ficción de un personaje querido en el mundo y de un mito, que por presentarlo más cercano a una realidad, no se lo ve menos gigante, simplemente se lo percibe más de carne y hueso. Con uno de mis colegas de PuntoLatino, luego de ver la película, nos decíamos «qué podemos criticar» en este filme, qué le ha faltado o sobrado al «Neruda» de Larraín, pero no encontramos nada ...

Gran simpatía me produjo también la actuación del chileno Luis Gnecco y sobre todo, de la del mexicano Gael García Bernal. ¡No podía ser de otra manera!

Pero en el nivel de la narración, el personaje que me produjo la mayor de las simpatías: una empleada doméstica en una escena que, –después de ver la película–, muchos comentaban, una humilde mujer tan bebida como Neruda, en una fiesta popular, le pregunta al senador si la revolución comunista igualará a todos los ciudadanos. Neruda responde que sí. Y la mujer sencilla retruca «¿Iguales a mí o a usted?».

El arte recrea a los personajes desde la visión del artista o desde varias visiones. Si esa visión gusta al público, las historias se vuelven «historia» ... Neruda, el poeta de los proletarios, es un burgués como la mayor parte de los intelectuales acomodados. ¿Es un demérito? ¿Es incoherente luchar por los desmunidos, sin serlo?

 

Chile y México

No es únicamente el director chileno, Larraín, y el actor mexicano, García Bernal, los que asocian a estos dos países. Neruda, como lo apunta Luis Pablo Beauregard, dedicó varios poemas a México en su «Canto General», estuvo el 17 de agosto 1943 (hace 73 años) por cuarta y última vez en Morelia, donde recibió su primer doctorado honoris causa. Pero el Nobel 1971 volvió a Morelia, a la edición 2016 del Festival de Morelia, de la mano del chileno Luis Gnecco (Neruda) y del mexicano Gael Garcia (policia Peluchonneau) que presentaron el filme. García Bernal leyó un texto del poeta chileno que homenajeaba al ex presidente Lázaro Cárdenas por recibir en su país a los exiliados de la Guerra Civil española.

Pablo Larrain dirigió «Neruda» y «No», dos grandes éxitos y en ambas películas actuaron Luis Gnecco y Gael García Bernal; en ambas el tema tiene un fondo histórico.

García Bernal recibió este septiembre 2916, a sus 37 años, el premio de la marca suiza Jaeger-LeCoultre en el Festival de San Sebastián (España). ¡Enhorabuena!

 

Zúrich, 23 de septiembre 2016 / actualizado en octubre 2016.

 

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