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Micheline Calmy-Rey, Ministra de RREE de Suiza en la Cámara Latinoamericana de Comercio

— El 8 de junio tuvo lugar la Asamblea general anual de la Cámara Latinoamericana de Comercio y en la ocasión la invitada de honor fue la Ministra de RREE de Suiza, Micheline Calmy-Rey.

— La Ministra Micheline Calmy-Rey fue presentada por el Presidente de la Cámara, Richard Friedl. Anteriormente el Dr. Friedl dio a conocer su informe de actividades de Latcam 2009. Friedl señaló que a pesar del rémora que supuso la crisis económica global, los países de la región han enfrentado la situación pasablemente bien. El Presidente de la Cámara enumeró las relaciones con OSEC, SECO y EDA, así como con los países de América Latina y el Caribe (GRULAC).

— La Ministra Calmy-Rey señaló la creciente influencia mundial de Latinoamérica al citar transformaciones simultáneas globales a las que la comunidad internacional está concentrada. Se limitó a citar las 4 principales: las crisis sistémicas con sus consecuencias ecológicas y energéticas; las prioridades económicas y políticas en el mundo cambian al haber países que exigen derecho de participar en las decisiones («co-decisión») en los procesos internacionales; la reforma de las instituciones hace que se exija una «gobernabilidad» global, todas las instituciones financieras (desde el Consejo de seguridad de NNUU hasta el G20) no escapan a esta forma de presión; las fronteras entre política interior y exterior llegan a ser cada vez más permeables y lo mismo en muchos otros campos.
— La Ministra Calmy-Rey se mostró partidaria de sostener con toda determinación relaciones intensivas y diversificadas con América Latina. Suiza es socia de México en el «Environmental Integrity Group» que tendrá en 2010 una cumbre importante en México sobre el medioambiente. Suiza aprecia que Brasil sea el organizador de la Conferencia de NNUU en 2012 sobre el desarrollo durable en la que Suiza espera participar activamente. Asimismo, Suiza se compromete con algunos países latinoamericanos en la promoción y protección de los Derechos Humanos.

— A pesar de la distancia geográfica, Calmy-Rey constató en sus viajes a la región en 2005 y 2008, que el contacto y las relaciones humanas y culturales son muy estrechas. Tenemos valores comunes como la calidad del Estado de derecho, los Derechos Humanos, el Derecho internacional público, el desarme y la lucha contra la proliferación nuclear. Pasado el fin de las dictaduras de los años 80, América Latina ha llegado a ser la abogada resuelta de la vida pacífica de los pueblos.

— Es resaltar la fuerte emigración suiza a varios países de América Latina, en los que los suizos se han integrado positivamente y aportan sustancialmente al desarrollo económico y político de sus países de adopción. La gente de Lima recuerda bien a los ingenieros suizos que contribuyeron a la alimentación en corriente eléctrica de esa capital. Las empresas suizas actualmente continúan esa cooperación fructuosa, que para Suiza y para América Latina representa un enriquecimiento mutuo.

— Las relaciones comerciales algo modestas aún, van aumentando continuamente y poseen un gran potencial de desarrollo. En 2008 las exportaciones suizas a América Latina han llegado a más de 6 millardos de francos suizos, mientras las importaciones de esa región sólo llegaban a unos 2,4 millardos. Las inversiones suizas en América Latina son del orden de 157 millardos de francos suizos y representan casi el 20% de las inversiones suizas en el extranjero. Esto corresponde a aproximadamente 250.000 puestos de trabajos creados por empresas suizas en América Latina. Aquí la Ministra Calmy-Rey abrió un paréntesis: De esos 250.000 puestos de trabajo más de 100.000 benefician al Brasil, y por esto es sorprendente que ese país nos haya puesto en una «lista negra» de paraísos fiscales. Suiza se desplaza respetando las normas de los estados de la OCDE para la cooperación en cuestiones fiscales.

— La DEZA/COSUDE a contribuido considerablemente a desarrollar relaciones durables entre Suiza y algunos países latinoamericanos. Nuestro compromiso en la lucha contra la pobreza, por un crecimiento no excluyente y por el refuerzo de las instituciones democráticas, es un compromiso por varias décadas en países como Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Nicaragua, El Salvador y Honduras. Visto el éxito de algunos países que alcanzan ahora ingresos medios, Suiza adapta sus instrumentos de cooperación al desarrollo a la nueva situación. En Colombia y Perú, por ejemplo, este trabajo es retomado hoy con instrumentos económicos.

— En el caso de catástrofes naturales, Suiza tiene la ayuda rápida preparada. Luego del duro seísmo en Haití, Suiza ha logrado prestar una ayuda de urgencia rápida y eficaz. Se ha podido auxiliar con 170 toneladas de materiales auxiliares como tiendas e campaña, frazadas, depósitos de agua, herramientas, medicinas, material de cocina. También ayuda profesional médica alivia a centenas de pacientes. Suiza participará también en la reconstrucción económica y social del país. El Consejo federal prevé hasta 2012 subsidios por un monto de 36 millones de francos. Y 55 millones de francos vienen de donaciones privadas (Chaîne du bonheur). La ayuda suiza se concentrará en la reconstrucción de escuelas y hospitales, la instalación de sistemas de depuración de aguas servidas y de agua potable.

— La Ministra Calmy-Rey puso especial énfasis en la cooperación en el sector de la ciencia y de la investigación, campos con un gran potencial de desarrollo. Suiza tiene no solamente un gran nivel internacional reconocido en la materia sino un serio interés por el intercambio mundial del saber. La cooperación entre los establecimientos de enseñanza superior suizos y los institutos de investigación es alentada de manera puntual con contrapartes de la región. Un acuerdo existe ya con el Brasil (2008) sobre cooperación en la investigación. Suiza concede anualmente becas para estudios post-graduados en Universidades suizas y estudiantes extranjeros.

— Como se ha visto las relaciones con América Latina son intensivas y múltiples. Son llevadas a cabo por actores diferentes: gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil.

— EDA en el acercamiento de Suiza a la América Latina se propone concretamente:
a) reforzar una cultura del diálogo para encontrar soluciones a los desafíos globales
b) desarrollar «partenariats» y alianzas con personas que comparten las mismas ideas para reforzar la cooperación bilateral y multilateral.

— La Señora Calmy-Rey subrayó que Suiza mantiene consultas políticas con algunos países de América Latina. Actualmente con Brasil, México, Argentina, Cuba, Perú y Venezuela. La influencia de la América Latina en el mundo es cada vez mayor.

Preguntas y respuestas
Los personeros de PuntoLatino se interesaron por el estado de las relaciones con Colombia. Calmy-Rey respondió que durante un tiempo las relaciones tuvieron dificultades. Con el viaje de ella a Bogotá en otoño del 2008 las relaciones fueron bien restablecidas. Suiza tiene el propósito de reforzar la cooperación económica entre los dos países y colaborar en la política de paz. Las relaciones colombo-suizas «son buenas, incluso, muy buenas».


Otra pregunta fue sobre los intercambios para favorecer la transferencia científica a Colombia. La primera pregunta de uno de los participantes versó sobre el Brasil que acaba de incluir a Suiza en una lista negra de paraísos fiscales. La Ministra respondió que eso se solucionará debidamente.

Un vocero de la Cámara se dirigió a la Ministra mencionando varios acuerdos que tiene Suiza con otros países como la doble imposición o la protección de inversiones, tocando hasi el tema de las «nacionalizaciones» que efectúan algunos países. La respuesta fue lacónica: «Nosotros hablamos con las empresas y tratamos de ayudarlos».

«En la Cámara Latinoamericana se habla español»
En la cena el Ministro Philippe Nell (SECO) se dirigió en español a la audiencia, destabando la presencia de los embajadores de Argentina, México, Perú, Rep. Dominicana, Ecuador y Venezuela. Mencionó la evolución en estos últimos 15 años de las relaciones entre Suiza y América Latina, comparándolas al progreso alcanzado por el fútbol suizo, lo que arrancó un frenético aplauso del público, que ya estaba enterado del triunfo de la selección nacional suiza. 



A continuación ofrecemos la versión en alemán de la alocución de la Consejera federal Micheline Calmy-Rey:


Sehr geehrter Herr Präsident der Lateinamerikanischen Handelskammer in der
Schweiz
Sehr geehrte Frau Exekutivdirektorin
Exzellenzen
Sehr geehrte Mitglieder der Handelskammer
Liebe Freundinnen und Freunde der Schweiz und Lateinamerikas

In einem vielbeachteten Essay schrieb der britische Journalist Michael Reid vor einigen Jahren, der Westen habe Lateinamerika aus den Augen verloren, weil er so stark auf die Entwicklungen in Asien, auf den angeblichen Kampf der Kulturen zwischen der westlichen Zivilisation und dem Islam und auf den moralischen Kreuzzug in Afrika fixiert sei. Etwas provozierend nannte er Lateinamerika den «Forgotten Continent», den vergessenen Kontinent. Für diesen ausgewiesenen Lateinamerikakenner ist Lateinamerika keineswegs ein Nebenschauplatz der Geschichte, sondern vielmehr ein grossartiges Labor, in dem versucht wird, Modelle einer wohlhabenderen und gerechteren Gesellschaft zu entwickeln. Reid schrieb, zwischen Juarez und Ushuaia vollziehe sich – weitgehend unbeachtet von der Weltöffentlichkeit – eine tiefgreifende Umwälzung. Sie sei das Werk demokratischer Politikerinnen und Politiker, die die Voraussetzungen für ein rasches und soziales Wirtschaftswachstum schaffen. Gleichzeitig hätten sie aber mit Problemen zu kämpfen, die tief in der Realität Lateinamerikas wurzeln: Armut, Ungleichheit und soziale Ungerechtigkeit.

Meine heutige Ansprache möchte ich unseren Beziehungen mit diesem Kontinent widmen, der sich von alten Abhängigkeiten emanzipiert und entschlossen der Zukunft zugewandt hat. Er zeigt ein neues Selbstvertrauen, auch wenn er sich weiterhin mit grossen Herausforderungen konfrontiert sieht. Und ich möchte dem Präsidenten der Lateinamerikanischen Handelskammer in der Schweiz, Dr. Richard Friedl, und ihrer Exekutivdirektorin, Dr. Dorit Sallis, ganz herzlich danken für die Einladung zur Jahresversammlung der Handelskammer.

Meine Damen und Herren
Ich werde heute Abend einige Aspekte der Schweizer Aussenpolitik gegenüber diesem Kontinent beleuchten, der durchaus nicht am Rande der grossen Umwälzungen unserer Zeit steht. Lateinamerika macht selber grosse Veränderungen durch, gestaltet sie bewusst mit und gewinnt immer mehr an Einfluss.

Die internationale Gemeinschaft ist heute mit einer ganzen Reihe gleichzeitiger Umwälzungen konfrontiert. Ich werde hier lediglich die vier wichtigsten erwähnen:

1) An erster Stelle ist die zunehmende Gefahr systemischer Krisen mit globalen Auswirkungen zu nennen. Ich muss dieses Thema hier nicht eingehender erläutern. Die vor zwei Jahren ausgebrochene Finanz- und Wirtschaftskrise und ihre Auswirkungen auf unsere Länder illustriert dies bestens. Die Energie- und die Umweltprobleme mit ihren wirtschaftlichen, sozialen und auch politischen Folgen sind ein weiteres Beispiel für die zunehmende Gefahr weltweiter systemischer Krisen.

2) Zweitens beobachten wir heute eine Verlagerung der wirtschaftlichen und politischen Schwerpunkte in der Welt. Die wachsende Bedeutung der Schwellenländer verändert die Nachfragestruktur der Märkte sowie die Beziehungen zwischen den Weltmächten. Die Schwellenländer fordern heute mehr Mitspracherechte in den internationalen Entscheidungsprozessen.

3) Als Konsequenz davon werden zunehmend Reformen der Institutionen der globalen Gouvernanz gefordert. Alle internationalen Instanzen vom UNO-Sicherheitsrat über die Finanzinstitutionen bis hin zur G20 sind diesem Reformdruck ausgesetzt.

4) Die Grenzen zwischen Innenpolitik und Aussenpolitik werden immer durchlässiger. Das gleiche gilt für die Unterscheidung zwischen Öffentlichem und Privatem, zwischen Technischem und Politischem. Unternehmen und Zivilgesellschaft treten neben Staaten als Akteure der Globalisierung auf, und zwar teils als Konkurrenten, teils aber auch als Partner, die zusammenarbeiten. Nehmen Sie zum Beispiel das veränderte Verhältnis zwischen den Investitionen des Privatsektors und der öffentlichen Entwicklungshilfe in Entwicklungsländern oder auch die Auswirkungen der Prognosen grosser internationaler Rating-Agenturen auf Staaten und ihre
Finanzierungsperspektiven.

In diesem Umfeld, das sich andauernd verändert, verfolge ich als Vorsteherin des Eidgenössischen Departements für auswärtige Angelegenheiten zwei zentrale Ziele: Die Unabhängigkeit und die Wohlfahrt meines Landes zu wahren und zugleich nach Lösungen für regionale und weltweite Probleme zu suchen. Die Schweizer Verfassung präzisiert diese beiden allgemeinen Ziele in Form von fünf aussenpolitischen Zielen:

1) Förderung des friedlichen Zusammenlebens der Völker
2) Achtung der Menschenrechte und Förderung der Demokratie
3) Wahrung der Interessen der Schweizer Wirtschaft im Ausland
4) Linderung von Not und Armut in der Welt
5) Erhaltung der natürlichen Lebensgrundlagen

Diese aussenpolitischen Ziele sind nur dann wirksam umzusetzen, wenn die internationale Zusammenarbeit ausgebaut und das internationale System gestärkt wird. Den meisten der gegenwärtigen aussenpolitischen Herausforderungen ist ein Staat allein nicht gewachsen. Rein bilaterale und sogar regionale Anstrengungen sind häufig ungenügend. Allein wird die Schweiz nicht in der Lage sein, die Armut zu beseitigen oder die Achtung der Menschenrechte und der Demokratie zu unterstützen, den Frieden zu fördern oder die Umwelt dauerhaft zu schützen. Die Probleme, vor denen die Staaten und die internationale Gemeinschaft heute stehen, sind so umfangreich und so komplex, dass wir schlicht keine andere Möglichkeit haben, als durch weltweite Zusammenarbeit globale Lösungen für globale Herausforderungen zu entwickeln.

Deshalb setze ich mich für eine starke Aussenpolitik und eine starke Diplomatie ein, die es erlauben, sowohl die Interessen der Schweiz wirksam zu wahren als auch zur Lösung der gegenwärtigen globalen Herausforderungen beizutragen. Dazu braucht die Schweiz ein solides Kontaktnetz, und zwar nicht nur in Europa, das naturgemäss unser wichtigster Partner ist. Die Schweiz muss ihre Zusammenarbeit auch mit geografisch weiter entfernten Ländern stärken und dauerhafte Bündnisse mit ihnen eingehen. Davon bin ich zutiefst überzeugt, und deshalb setze ich mich mit aller Entschiedenheit auch für intensivere und stärker diversifizierte Beziehungen zu Lateinamerika ein. Im Umweltbereich beispielsweise engagiert sich die Schweiz mit einigen Ländern Lateinamerikas gemeinsam in diversen multilateralen Foren. Mexiko ist eines der Partnerländer der Schweiz in der „Environmental Integrity Group“, die sich aktiv in den Verhandlungen für ein verbindliches internationales Klimaregime einsetzt. Nächste Gelegenheit dazu bieten wird der UNO-Klimagipfel Ende 2010, bei dem Mexiko als Gastland eine besonders wichtige Rolle einnehmen wird.

Im Bereich der Umweltpolitik setzt sich die Schweiz mit grossem Interesse für eine wirtschaftliche Entwicklung ein, welche die natürlichen Lebensgrundlagen bewahrt und die soziale Gerechtigkeit gewährleistet. Wir schätzen es sehr, dass Brasilien 2012 die UNO-Konferenz über nachhaltige Entwicklung organisieren wird. Die Schweiz wird sich stark dafür einsetzen, dass die Konferenz konkrete Resultate zugunsten einer grüneren, nachhaltigen Wirtschaft erzielen wird. Dazu braucht es auch entsprechende institutionelle Reformen.

Zusammen mit einigen Ländern Lateinamerikas engagiert sich die Schweiz zudem im UNO-Menschenrechtsrat für die Förderung und den Schutz der Menschenrechte in der Welt.

Die Intensivierung der partnerschaftlichen Zusammenarbeit mit den lateinamerikanischen Ländern findet nicht in einem luftleeren Raum statt. Sie ist das natürliche Ergebnis einer Entwicklung, die durch starke und langjährige Bindungen ermöglicht wurde. Bei meinen Reisen auf diesem Kontinent in den Jahren 2005 und 2008 habe ich persönlich feststellen können, dass sich die Schweiz und Lateinamerika näher sind, als es die geografische Distanz vermuten liesse. Und zwar in mehrerer Hinsicht:
Die Schweiz und Lateinamerika stehen sich zunächst deshalb nah, weil es viele menschliche und kulturelle Kontakte zwischen unseren Ländern gibt. Diese Kontakte sind vor allem deshalb zustande gekommen, weil die europäischen und die lateinamerikanischen Gesellschaften gemeinsame kulturelle Wurzeln haben. Daher gibt es heute eine gewissermassen natürliche «like-mindedness» zwischen der Schweiz und ihren lateinamerikanischen Partnern. Das stelle ich jedes Mal fest, wenn ich bei bilateralen Begegnungen oder in multilateralen Foren mit meinen lateinamerikanischen Amtskollegen zusammentreffe. Wir haben gemeinsame Werte wie Rechtsstaatlichkeit, Menschenrechte, Völkerrecht, Abrüstung und Bekämpfung der nuklearen Proliferation. Nach dem Ende der Diktaturen in den 1980er-Jahren ist Lateinamerika zum entschiedenen Verfechter dieser Grundsätze des friedlichen Zusammenlebens der Völker geworden. Heute bemüht es sich, im Rahmen vielversprechender Integrationsprozesse Mechanismen der Konfliktprävention einzuführen wie beispielsweise demjenigen der UNASUR.

Das gemeinsame kulturelle Erbe und unsere Verbindungen sind auch durch eine zahlenmässig sehr starke Auswanderung von Schweizern nach Lateinamerika gefestigt worden. In vielen lateinamerikanischen Ländern gibt es zahlreiche Auslandschweizerinnen und Auslandschweizer. Sie sind in der Regel sozial und wirtschaftlich gut integriert und leisten häufig einen wesentlichen Beitrag zur wirtschaftlichen und politischen Entwicklung ihrer Gastländer. Während meiner Reise nach Peru zum Beispiel erfuhr ich, dass die Menschen in Lima sich noch immer sehr gut an die Schweizer Ingenieure erinnern, die ganz entscheidend zur Stromversorgung der Hauptstadt beigetragen haben. Neben der Freude über die vielfältige Mitwirkung von Schweizerinnen und Schweizern an der Entwicklung Lateinamerikas empfinden wir auch grosse Dankbarkeit dafür, dass Lateinamerika so grosszügig Menschen aus unserem Land aufgenommen hat, die damals den harten
Lebensbedingungen bei uns entkommen wollten. Die in Lateinamerika tätigen Schweizer Unternehmen – also Ihre Unternehmen, meine Damen und Herren – setzen heute diese fruchtbare Zusammenarbeit fort, die für die Schweiz wie für Lateinamerika eine gegenseitige Bereicherung darstellt.

Unsere Wirtschaftsbeziehungen sind der dritte wichtige Grund und Pfeiler der engen Beziehungen zwischen der Schweiz und Lateinamerika. Die eher noch bescheidenen Handelsbeziehungen sind kontinuierlich gewachsen und besitzen weiterhin ein grosses Entwicklungspotential. 2008 betrugen die Schweizer Exporte nach Lateinamerika über 6 Milliarden Franken, während die Importe mit rund 2,4 Milliarden Franken aufgrund fallender Preise von Exportprodukten leicht rückläufig waren.

Auf einem sehr hohen Stand ist hingegen bereits das Schweizer Investitionskapital in Lateinamerika: es beträgt rund 157 Milliarden Schweizer Franken und macht nahezu 20% der gesamten Schweizer Auslandinvestitionen aus. Dies entspricht rund 250’000 Arbeitsplätzen, die Schweizer Unternehmen in Lateinamerika geschaffen haben.

Lassen Sie mich in diesem Zusammenhang eine Klammer aufmachen. Von diesen 250’000 Schweizer Arbeitsplätzen in Lateinamerika fallen über 100'000 auf schweizerische Unternehmen in Brasilien. Umso grösser ist deshalb unser Befremden darüber, dass uns Brasilien auf eine „Schwarze Liste“ mit Steuerparadiesen gesetzt hat. Unsere Steuerbelastung bewegt sich im Mittel der OECD-Staaten und die Schweiz erfüllt auch den internationalen Standard der OECD für die Zusammenarbeit in Fiskalfragen.

Die Direktion für Entwicklung und Zusammenarbeit (DEZA/COSUDE) meines Departements hat ebenfalls beträchtlich dazu beigetragen, dauerhafte Beziehungen zwischen der Schweiz und einigen lateinamerikanischen Ländern aufzubauen. Seit mehreren Jahrzehnten engagiert sich mein Departement für die Armutsbekämpfung, für ein Wachstum, das niemanden ausgrenzt, und für die Stärkung demokratischer Institutionen in Ländern wie Peru, Ecuador, Bolivien, Kolumbien, Nicaragua, El Salvador und Honduras. Angesichts der Erfolge mehrerer Staaten, die mittlerweile zur Gruppe der Länder mit mittlerem Einkommen zählen, passt die Schweiz ihre Instrumente der Entwicklungszusammenarbeit nunmehr der neuen Situation an. In Kolumbien und Peru zum Beispiel wird die Arbeit heute mit wirtschaftlichen Instrumenten weitergeführt.

Im Fall von Naturkatastrophen ist die Schweiz immer bereit zu helfen. Nach dem schweren Erdbeben in Haiti beispielsweise hat die Schweiz schnelle und effiziente Nothilfe leisten können. Über 170 Tonnen Hilfsmaterial wie Zelte, Planen, Decken, Wasserreservoirs, Medikamente und Küchenmaterial konnten den Hilfsbedürftigen gebracht werden. Zudem kümmerten sich medizinische Fachkräfte aus der Schweiz um Hunderte von Patienten. Neben der Soforthilfe wird sich die Schweiz nun auch am wirtschaftlichen und sozialen Wiederaufbau des Landes beteiligen. Der Bundesrat hat dafür Hilfsgelder in der Höhe von 36 Millionen Franken bis 2012 gesprochen. Dazu kommen 55 Millionen Franken private Spendengelder von der Glückskette und ihren Partnerorganisationen. Die Schweizer Hilfe wird sich insbesondere auf den Wiederaufbau und die Sanierung von Basisinfrastrukturen konzentrieren. Im Fokus steht dabei der erdbebensichere Wiederaufbau zerstörter Schulen und Spitäler sowie von Trink- und Abwasseranlagen.

Schliesslich möchte ich einen weiteren Zusammenarbeitsbereich erwähnen, der sich im Aufbau befindet. Die Zusammenarbeit zwischen der Schweiz und Lateinamerika im Bereich Wissenschaft und Forschung hat ein grosses Entwicklungspotential. Die Schweiz ist international für ihre hohe Qualität und Kompetenz in diesen Bereichen anerkannt. Neben den vergleichsweise hohen Investitionen in die Forschung hat die Schweiz auch ein grosses Interesse am weltweiten Austausch für die Weiterentwicklung von Wissen. Dazu wird die Zusammenarbeit zwischen Schweizer Hochschulen und Forschungsinstitutionen und ihren ausländischen Pendants gezielt gefördert. Eine Partnerschaft existiert bereits mit Brasilien (Abkommen zwischen der Schweiz und Brasilien über die Forschungszusammenarbeit, 2009). Aber auch zwischen Universitäten anderer lateinamerikanischer Länder und Schweizer Forschern gibt es zahlreiche Kontakte. Zudem gewährt die Schweiz ausländischen Studentinnen und Studenten jedes Jahr Stipendien für Nachdiplomstudien an Schweizer Universitäten.
Wie Sie sehen, sind die Beziehungen zwischen der Schweiz und Lateinamerika intensiv und vielfältig. Sie werden getragen von so unterschiedlichen Akteuren wie Regierungen, Unternehmen und zivilgesellschaftlichen Organisationen.

Im Bewusstsein der Intensität dieser Beziehungen und des neuen Selbstverständnisses Lateinamerikas setze ich mich an der Spitze des EDA für eine aktive Politik der Annäherung zwischen der Schweiz und Lateinamerika ein. Konkret geht es mir um:
a) Die Stärkung einer Kultur des Dialogs, um Lösungen auf globale Herausforderungen zu finden;
b) Die Entwicklung von Partnerschaften und Allianzen mit «Gleichgesinnten», um die bilaterale und die multilaterale Zusammenarbeit zu verstärken.
Während meiner Reisen nach Brasilien, Kolumbien, Peru, Argentinien und Uruguay, bei Treffen mit den Staatschefs am Rande internationaler Anlässe oder bei Besuchen meiner Amtskolleginnen und Amtskollegen hier in Bern habe ich mich für einen verstärkten Dialog ausgesprochen. Ich ermutige meine Mitarbeiterinnen und Mitarbeiter, dies bei ihren Kontakten ebenfalls zu tun. Als besonders nützliches Instrument für einen regelmässigen bilateralen Austausch sehe ich die politischen Konsultationen, die die Schweiz mit einigen Ländern Lateinamerikas unterhält. Derzeit führt die Schweiz solche Konsultationen mit Brasilien, Mexiko, Argentinien, Kuba, Peru und Venezuela.

Meine Damen und Herren, ich komme nun zum Schluss.
Zusammenfassend lässt sich sagen, dass die Lateinamerikapolitik der Schweiz darin besteht, den Dialog und die Zusammenarbeit zwischen der Schweiz und den Ländern Lateinamerikas in verschiedenen Bereichen zu fördern und zu intensivieren. Der Einfluss Lateinamerikas in der Welt ist grösser geworden. Dies ermöglicht uns, unsere gemeinsamen Werte noch stärker in die Welt hinauszutragen und uns gemeinsam dafür einzusetzen. Wir wollen unsere Anliegen zur Lösung von globalen Herausforderungen wie dem Schutz der Umwelt und der Menschenrechte in multilateralen Foren einbringen und zu deren Lösungen aktiv beitragen. Auf bilateraler Ebene sind wir gewillt, neben den bereits engen Wirtschaftsbeziehungen auch das Potential für eine intensivere Zusammenarbeit in anderen Bereichen wie beispielsweise der Wissenschaft und Forschung auszuschöpfen. Als Instrument für den regelmässigen Dialog und Austausch haben sich die politischen Konsultationen, die wir führen, bestens bewährt.

Ich danke Ihnen für Ihre Aufmerksamkeit.



De PuntoLatino en la reunión Juan Tellez y Luis Vélez-Serrano (foto).