cine truman1 225x126| CINE | ESPAÑA | ZURICH |

Cesc Gay: La amistad ayuda a equilibrar el drama, la tristeza 

— Entrevista de Luis Vélez Serrano de ©PuntoLatino a Cesc Gay, director de «Truman». Hotel Wider Zürich 29.09.2015.

 

A partir de una experiencia personal

— Después de la presentación de «Truman» en San Sebastián la prensa decía que en la inspiración de este filme había un elemento de su experiencia personal ...
— Sí es así. En casi todas mis películas parto desde algún lugar que viene de mi. Tuvimos que acompañar a un ser querido y de ahí empecé a escribir mucho pero en forma caótica no tenía ningún filme en la cabeza. Algunos años después le di forma.

 

El perro habla de la fidelidad pero también de la soledad del protagonista

— En el título, la palabra «Truman» unido al referente «perro» nos da un mensaje claro: se tratará de la fiel amistad; en este caso, de la amistad entre Tomás y Julián. ¿El perro Truman resume a los dos, es de alguna manera, una síntesis?
— Sí. Decidí transitar alrededor de la enfermedad y de la muerte, desde la amistad. Pude haberlo hecho desde la familia u otro núcleo, pero la amistad me permitía introducir el humor. Porque la amistad me ayudaba a equilibrar el drama, la tristeza. El humor en la amistad, en la amistad sobre todo masculina, está siempre. En nuestra manera de hablar ... El perro me sirve para para hablar de la soledad del protagonista, de Julián. Además es un emigrado argentino en España (*). El es un hombre solo, el hijo ya voló y está en Amsterdam, es separado. El perro está viejo, es cojo y tiene cicatrices como el amo. El perro es un hilo conductor los cuatro días: qué hago, dónde le dejo, debo ir al veterinario, etc. Además añade la ternura.Ya cuando lo tuve todo escrito decidí que se llame así la película.

 

15zff gay cesc pl3 v521No hay nunca un «hasta nunca» en la película

— La despedida es el motivo recurrente: del amigo, del hijo, de la prima, del perro, de la vida y hasta del médico ... Un «hasta luego» ó «hasta pronto» tienen implícito un reencuentro. Un «hasta nunca» absolutiza la despedida, ¿cómo hja trabajado Ud. este rasgo?
— Julián no dice nada de esto, no hay nunca un «hasta nunca» en la película. Estamos hablando de un hombre en sus finales que asume su situación, pero tiene escenas en las que se cabrea al despedirse, otras en las que se despide para no volverse a ver como con el médico... pero en otras no hay una despedida absoluta.

[← foto: el director español Cesc Gay con Luis Vélez Serrano de ©PuntoLatino]

 

El derecho a la «muerte digna» se toca en diagonal

— El amigo (Tomás), la prima (Paula) se esfuerzan porque Julián cambie de decisión: que se someta a más quimioterapia. Si se dijese que «Truman» es un alegato en 4 días por una muerte digna. ¿Estaría Ud. de acuerdo?
— Este es un tema que entra en diagonal, al final y el cual yo no quise tematizar. El tema es para una película entera, y de hecho hay películas que lo tratan enteramente. Hay una escena en la que Julián dice que quiere ahorrarse el sufrimiento final, pero llegado el momento quizá no lo hace. El tenerlo todo preparado te da una seguridad, pero no se ve qué es lo que pasa en dos o tres meses, no sabemos. Lo importante es defender la decisión de la persona, cómo ella quiere terminar. Debiera haber una legislación que contemple esto, pero es un tema muy polémico. Paula, la prima del protagonista, se enfada ante la decisión de Julián de no seguir el tratamiento, pero más de tristeza que de la decisión misma.

 

Poner nuestros nuestros muertos sobre la mesa 

— Hablar de la muerte sin perder el sentido del humor es difícil y Ud., lo ha logrado. Su propia película ¿le ha sacado alguna lágrima?
— A mí, ¡uy! sí que me ha sacado muchas lágrimas. Porque es un filme que ya parte de una experiencia personal, de mi propio dolor, de mi propia cicatriz. Cuando empezábamos a preparar el filme, nos reuníamos Dario (Julián) y Javier (Tomás) y yo en casa de Javier, que nos preparaba el desayuno y allí discutíamos. El primer día Javier dijo vamos a poner nuestros muertos sobre la mesa primeramente. Vamos a hablar de cada uno de ellos, de los muertos que tenemos los tres y después hacemos la película. Así la película ha conmovido a cada uno de nosotros primeramente y finalmente, veo que eso también le pasa al público. La película le llega más al público de gente mayor. Un chaval veinteañero si no tiene ningún vínculo aún con estas situaciones, lo ve desde otro lugar. Eso de «pongamos nuestros muertos sobre la mesa» nos guió en la acción.

 

 

cine truman2 225x155— Estarse muriendo es incómodo, pero lo es quizá más para los amigos que no saben qué decir. La mirada juega un rol importante: Darin, Cámara y Fonzi actúan muy bien. ¿Qué correcciones haría Usted en los gestos y miradas si tuviese que rodar de nuevo el filme?
— No sé. Nunca pienso en eso. Uno hace el trabajo, le sale como le sale y ya quiere parar ahí. Ellos han hecho un trabajo muy difícil, muy sutil, de equilibrar todo lo que estaban sintiendo por dentro, no dramatizar mucho, poner algo de humor pero sin pasarse. Ha sido navegar con mucha sutilidad y por suerte entre ellos tres, sobre todo entre Julián y Tomás, hubo mucha química. [← Los tres protagonistas: Ricardo Darín, Javier Cámara y Truman]

 

¿Si en vez de hombres fuesen mujeres?

— Si el drama si situara en un cuadro de amistad femenina y no masculina. ¿Qué diferencia fundamental introduciría?
— Hubiese sido posiblemente una película más expresiva. Las mujeres necesitan hablar más, expresar más, compartir más, hubiese sido una película donde se habría llorado más. Hubiera tenido elementos muy bonitos también, pero hubiese sido una película menos intensa en cuanto a que la contención genera y conlleva una tensión que se transmite al espectador. Lo pensé en un momento, cuando empecé a darle forma. Pero me sentía más fácil hacerlo, —también por facilidad personal—, hacerlo desde lo masculino.

 

El ateísmo: una reflexión en clave de humor en el filme

— Hay personas ateas que al morir son aún más ateas. El caso de Julián no parece ser tan radical ¿verdad?
— Usted lo dice por la conversación telefónica entre los personajes: «¿no eras antes ateo?» Y Julián responde: «Antes mucho, ahora nada». Es un momento de humor pero mueve a una reflexión. Esos momentos te llevan a hacer reflexiones espirituales que no tocan normalmente. Hay un misterio detrás de la vida y de la muerte. Y cuando uno se enfrenta, ¡cuidado! porque no estás preparado. Con humor yo intenté darle a Julián, un personaje tan anárquico y tan escéptico, una reflexión en clave de humor.

 

Tema triste con final feliz

— Es tema triste con final feliz: Julián morirá como quiere, Truman tiene nuevo hogar, se despide de sus seres queridos, deja su funeral pagado. Ana Maria Matute decía La ilusión por la vida nos hace soportar la proximidad de la muerte y Julián siente que seguirá viviendo en Truman, en Tomás, en su hijo ...
— Sí, seguirá viviendo en sus amigos. Es importante en nuestros procesos, ver que la persona que va a fallecer esté en paz y lo transmita con serenidad. Que esté contento de lo que ha vivido. Es como Usted ha descrito y que yo lo tenía en el guión desde un principio, es sin duda un tema triste, pero vamos a terminarlo de una forma alegre, como que hay esperanza.

 

— Después de ver «Truman» yo diría que Usted no siente miedo frente a la muerte. ¿Me equivoco?
— No lo sé. Todos sentimos miedo, pero es verdad que cuando experimentas vivencias parecidas, cuando generas una película, te ves más cercano a una perspectiva desde la cual ves la cosa con menos miedo. Porque hablar de las cosas va bien para todos. A todos los que hemos hecho la película nos ha puesto en una situación mejor para poder enfrentar eventualmente esa situación.

 

No sólo cine, también televisión y teatro

— ¿Qué nuevos proyectos?
— Como siempre cuando termino una película, estoy viendo algo nuevo. Ahora quizá hago una serie de televisión, antes no hice nunca televisión. También este año hice teatro por primera vez, que no lo había hecho antes. Me lo pasé muy bien. Me pasé mucho tiempo haciendo películas y ahora intentaré alternar, si puedo.

 

— ¿Lo contrató a Darín? [es una broma](*)
— No está en Buenos Aires ...

 

— Para los actores se dice que el teatro es más difícil.
— No tiene nada que ver, es otro mundo. Como director también es diferente. Son primos hermanos, pero muy distintos.

 

— ¿Estuvo ya en Suiza antes?
— Sí, en Ginebra hace dos años.

 

[*] Nota de Luis Vélez Serrano: En el filme se toca de refilón el tema de la migración. El conocido actor Ricardo Darín es argentino e interpreta el rol de actor de teatro en tiempos en los que no se contrataba a actores argentinos en España. Otro tema que aborda de refilón la película es el comercio en torno a la muerte: categorías de entierros, urnas, esquelas, recordatorios, etc., y el marketing que con fingido pesar se implementa.


 

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