[foto: Pantanal © Paulo González Ramírez]


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El Pantanal, paraíso del Brasil

— por Paulo González Ramírez de © PuntoLatino —

Llegar al centro de Suramérica y sentir la maravilla de la naturaleza, todavía intacta y solemne, es una de las más hermosas experiencias que se pueden lograr en la vida. Por lo menos en la mía, hoy por hoy es una recomendación que doy a cualquiera que se anime visitar este lugar, teniendo paciencia con los mosquitos y el calor, buscando eso sí un rincón especial en el mundo para disfrutarlo plenamente. Al Pantanal se puede llegar de diferentes formas, y como todas conducen al mismo sitio, voy a ser directo. El Pantanal está en Brasil, muy cerca de la frontera con Bolivia, todo un humedal que se extiende en una cantidad considerable de territorio, claro, estamos en Brasil, acá las distancias tienen otras dimensiones, y otros significados. Es una llanura aluvial que cubre la parte más occidental de Brasil. Es el humedal más grande del mundo y ocupa entre 140.000 km² y 220.000 km².

Esta área ambiental espectacular es mucho más que el hogar de miles especies de flora y fauna: tiene también funciones esenciales para la salud del sistema entero acuático.

Cada kilómetro cuadrado vale lo que pesa en oro. Y así debería ser. Por ejemplo, una las funciones es purificar el río Paraguay de los metales pesados que le entran de la industria minera. Industria que suele ser dañina y poco prestigiosa pero que para muchas regiones es irreversible.


Como la zona del Amazonas el Gran Pantanal es uno de los sistemas hidro-ecológicos más densamente poblado en el mundo. Se forma un ambiente que es el hogar de miles de especies de plantas y animales. La anaconda y el jacaré [foto 4], el jaguar [foto 1], el tapir y la nutria del río y el tucán [foto 5] entre muchos otros, hacen su hogar en el Gran Pantanal. No hay que olvidar al capibara [foto 2], todo un símbolo para la región. Qué cantidad de aves pueden ser observadas en sus charcos y sus riachuelos. Todos en busca de alimento, muchas migratorias, otras autóctonas del lugar.


Llegando a Campo Grande, una ciudad enorme, se tiene que tomar uno de los «tours» que ofrecen diferentes compañías de la localidad. En realidad es casi obligatorio acceder a una de estas opciones, ya que independientemente es casi imposible, la lejanía del lugar, el acceso, sumamente complicado ya que no hay transportistas públicos que te lleven, además que en el mismo Pantanal no hay muchos albergues ni hospedajes, son contados y por otro lado, irse solo a caminar por tales parajes puede transformarse en algo peligroso, no en cuanto a la seguridad personal normalmente conocida, sino por la naturaleza misma, los jaguares caminan por los senderos, la anaconda se sube a los palos y los jacarés o caimanes tienen muca hambre.

Por Campo Grande se llega a Estrada Parque, la parte del Pantanal que limita al sur de las «Transplantaneira», la muy conocida. En realidad no limita sino que se mantienen alejadas por la superficie húmeda, pero se complementan ya que por el norte está localizada la región de Cuiabá y por el sur, la que he nombrado anteriormente, la de Campo Grande. Al sur el costo es menor si se compara con el norte, mucho más exclusivo, no obstante la belleza natural está igualmente distribuida entre ambas partes.


Hablando de los jacarés, no sabía que se comían, pero según dice la gente, tienen un sabor a pollo y pescado, una carnita más durita. No puedo afirmarlo, no lo probé.

Y ya estando en el Pantanal, en el sur, después de 6 horas en auto desde Campo Grande, el «tour» te da lo que te ha ofrecido. Aventura pura, con mosquitos incluidos. Hablamos de caminatas nocturnas, paseos en bote, pesca de piraña, caminatas diurnas, paseo a caballo, carne, carne y más carne. Para los vegetarianos es un problema, en el Pantanal la carne es algo vital, primordial para la gente, y no es sorpresa escuchar a los locales decir que en la región hay más vacas que personas. Pero igual hay arroz y frijoles.

La piraña no es nada del otro mundo, dependiendo del gusto por el pescado, y la experiencia que se tenga al comerlo, te va a gustar o no. A mí personalmente no me ha gustado, y no es por el sabor, más bien las espinas, es que tiene tantas, y eso hace que se complique al comerlo.


Hoy por hoy el Pantanal es una región poco conocida para los visitantes. Tal vez su encanto se basa en ello, en lo poco explotado y en la sapiencia de la naturaleza. Quien visita el Pantanal saber el porqué lo hace. El Pantanal es un humedal con mucha arena, que según los lugareños fue un mar alguna vez, donde hoy quedan restos de sal, reminiscencias de un gran océano. La tierra no es fértil, no puede ser utilizada para los grandes cultivos de soya que deforestan otras partes del Brasil, si bien el ganado gana cada vez más espacio, los gauchos no pueden dominar la naturaleza del Pantanal. El Pantanal es naturaleza pura.

Pasar varios días aquí es algo espectacular, el que ame la naturaleza y quiera sentir la pureza y la dureza de la tierra tiene que visitar el Pantanal. Y para terminar decirles que no hay que olvidar el repelente, va a ser tu nuevo perfume.

Pantanal 10 de julio 2012, Paulo González Ramírez

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