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Green Economy Symposium

— Rerportaje de Florine Angele, Alex Heshusius y Luis Vélez Serrano, Zúrich 21.01.13. —








Economía verde: ¿Riesgo u oportunidad?


— por Florine Angele (Studentin HSG), redactora de PuntoLatino —



El mensaje más claro del simposio fue que el término “Economía verde” implica un cambio en la forma de pensar. Primero, la economía no es el problema, sino parte de la solución. Si queremos alcanzar un mundo más sostenible necesitamos una perspectiva abarcadora y colaborativa. Segundo, las palabras “verde” y “beneficios” no se contradicen, sino que a largo plazo, dependen una a otra. “Lo muy fundamental es que la economía verde tiene que ser vista como oportunidad y no como riesgo. Es una cuestión de percepción”, dijo la doctora Magarinos-Ruchat, presidenta de la iniciativa Pacto Mundial de la ONU (UN Global Compact) de la red Suiza. La iniciativa Pacto Mundial del la ONU es la alianza más grande en cuanto a sustentabilidad y ciudadanía corporativa en el mundo.

Bérangère Magarinos-Ruchat no entusiasmó al público únicamente con una charla teórica sobre la sustentabilidad corporativa. Ella demostró sus proposiciones con ejemplos impactantes de la empresa Firmenich S.A, para la cual trabaja como directora de “Sustainability Partnerships”. Firmenich está especializada en la producción de fragancias y sabores. Un país proveedor de la empresa es Haití que está en crisis desde el terremoto que que sufrió unos años atrás. Magarinos-Ruchat mencionó la necesaria ayuda humanitaria que prestan las ONGs en Haití, pero aclaró que ésta no es suficiente. Firmenich está mejorando la situación de muchos campesinos con un programa de desarrollo empresarial que sobre todo permite a la empresa asegurar su cadena de valor. Además de hacer posible una fuente de ingresos sostenible y mejores oportunidades futuras para estos campesinos, se apoya la independencia y la iniciativa propia de esta gente. El resultado - una situación beneficiosa para todos (win-win situation) - destaca la dimensión económica del desarrollo sostenible que tiene que ser considerada igualmente a la dimensión ecológica y social.

«Cambiar la forma de pensar» se refiere principalmente a las premisas básicas en el mundo de los negocios. La iniciativa Pacto Mundial de la ONU identificó cinco cambios que hacen las empresas percibir la sustentabilidad corporativa como una oportunidad importante. Estos son:
♦ un liderazgo consciente de su impacto,
♦ modelos de negocios inclusivos,
♦ nuevas formas de alianzas (también con el sector público),
♦ productos “verdes” de moda que facilitan un consumo sostenible y por último
♦ el desarrollo general de un capitalismo más colaborativo.

Resumiendo, se puede decir que llegó el momento de actuar juntos y obtener una visión a largo plazo. Se presentaron varios ejemplos de oportunidades que trae la sustentabilidad corporativa en las ponencias del simposio.

Bertrand Piccard habló de innovaciones pioneras, Christoph Lindenmeyer mostró las posibilidades de ahorrar energía como gastos y David Bresch presentó las ventajas de una empresa sostenible en el mercado financiero.

Eventos como este simposio nos dan la esperanza que finalmente estamos conscientes de la necesidad de vivir más sosteniblemente. El dialogo está presente y los “Davids” que avanzaron como pioneros ya existen, todo depende ahora de la disposición de los “Goliats”. Suiza, cuyo desempeño en el desarrollo sostenible es relativamente alto, posee un papel delantero. Esperamos que sepa cumplir esta tarea con suceso.

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Piccard (Solar Impulse): «La bombilla no fue inventada por los fabricantes de velas» [...] Solar Impulse no es sólo un avión es ver el futuro con ojos innovadores


— por Alex Heshusius (lic.oec. HSG) de © PuntoLatino —


Bertrand Piccard, es director del proyecto de avión con energía renovable ‘Solar Impulse’, presidente de la fundación ‘Winds of Hope Charitable’ y embajador honorario de las Naciones Unidas, combina aventura y ciencia para promover una mejor calidad de vida.

Piccard viene de una familia de exploradores e inventores. Su abuelo Auguste Piccard, inventó el batiscafo y fue el primero en utilizar una cápsula presurizada para alcanzar la estratósfera batiendo el récord de altitud de vuelo en el año 1932 con 16.200 metros. Su padre Jacques Piccard consiguió el récord de mayor distancia de inmersión en el fondo del mar alcanzando el punto más bajo de la superficie terrestre, el abismo Challenger a 10.916 metros en la Fosa de las Marianas.

Además de ser psiquiatra y psicoterapeuta de profesión, el doctor Piccard es un experimentado piloto de ultraligeros y globos de aire caliente. Junto al piloto británico Brian Jones completaron la primera circunvalación al mundo sin escalas en globo aerostático en 1999, batiendo récord de permanencia de vuelo (19 días, 21 horas y 47 minutos).

Piccard cuenta que cuando iniciaron su viaje el primero de marzo de 1999 contaban con 3.7 toneladas de propano líquido y que cuando aterrizaron casi veinte horas después sólo les quedaban 40 kilogramos. También agregó que durante todo el vuelo no pudo dejar de pensar ni un minuto en el consumo de combustible.

A raíz de esta experiencia, Piccard se prometió a sí mismo que algún día haría otro viaje alrededor del mundo, pero sin depender de las limitaciones de combustible. Es así como nació la idea del proyecto ‘Solar Impulse’, un proyecto para construir un avión que pueda volar únicamente con la energía solar, tanto de día como de noche con el objetivo de conseguir dar la vuelta al mundo sin escalas. Pero aclaró: “El objetivo final del proyecto no es batir ningún récord, sino sensibilizar a las personas hacia el tema de las energías renovables y acabar con las dudas sobre su futuro”.

Según Piccard, el milenio pasado fue un milenio de conquista del mundo y del espacio, pero todavía hay mucho que explorar para mejorar la calidad de vida y para lograr esto tenemos que romper con los viejos esquemas de pensamiento. “Hoy en día contamos con tecnologías que nos permitirían reducir el consumo de petróleo en un cincuenta por ciento, pero las personas tienen hábitos y miedo al cambio”, mencionó.

A su manera de ver, no se ha podido lograr el cambio hacia las energías renovables, ya que siempre se ha pensado que las nuevas tecnologías conllevan menos movilidad, menos industria, menos confort y en general menos calidad de vida. En vez de esto hay que ver el cambio a energías renovables como una oportunidad para crear nuevas oportunidades de negocios, de nuevos puestos de trabajo y nuevos mercados.

Piccard cuenta que, cuando él y su socio André Borschberg lanzaron su proyecto en el 2003, las primeras estimaciones suponían que el avión tendría que tener una envergadura de 61 metros (parecida a la de un Airbus A340) y no podría pesar más de 1’600 kilogramos. “Tratamos de conseguir el apoyo de los constructores de aviones, pero todos se negaron ya que decían que sería imposible”. Es así como terminaron asociándose con firmas sin ninguna relación con la construcción de aviones, como por ejemplo la constructora de barcos que fabricó el fuselaje de avión con un peso de sólo 50 kilogramos. “La bombilla no fue inventada por los fabricantes de velas”, bromeó acertadamente.

El 7 de julio de 2010 André Borschberg pilotó por primera vez en la historia, 26 horas en el avión Solar Impulse, demostrando así las posibilidades del avión de volar día y noche. El prototipo puede volar durante el día propulsado por los paneles solares y a la vez cargar las baterías que le permiten mantenerse en el aire durante la noche, lo que le da una autonomía en teoría ilimitada.

Para el 2014 se planea construir un prototipo un poco más grande, ya que el objetivo de volar alrededor del mundo no se ha podido cumplir debido a la falta de espacio para proporcionar al piloto con el equipo necesario para trayectorias más largas.

Solar Impulse no es solo un avión, es la prueba de lo que podemos lograr si logramos pensar fuera de los modelos tradicionales y vemos el futuro con los ojos de un innovador.

Solar Impulse a démontré qu’un avion solaire peut voler jour et nuit sans carburant. Le défi
est maintenant de faire le tour du monde. Notre but est de prouver que le progrès est possible en utilisant les énergies propres. Devenir pionnier est un état d’esprit. Voulez-vous aussi sortir des certitudes et affronter l’inconnu? (Bertrand Piccard)


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PuntoLatino representado por Luis Vélez Serrano, Florine Angele y Alex Heshusius




Economía verde: diálogo entre el Estado y la economía


— por Luis Vélez Serrano (lic. phil. I + dipl. FH) de © PuntoLatino —

Un aspecto a subrayar del simposio fue la participación de instituciones de derecho privado, de empresas, de ONGs, de la prensa y del gobierno. De este último sector, fue Bruno Oberle, director de la Oficina federal del medioambiente, quien participó con la ponencia: «Economía verde: diálogo entre el Estado y la economía»: Protocolarmente, ustedes me han atribuído el lugar más importante en la lista de panelistas: siendo el último en el uso de la palabra, deduzco que para ustedes, significa que ¡el Estado tiene aún la última palabra!

A continuación algunos puntos clave de la ponencia.


— El diálogo es indispensable para hacer avanzar a Suiza por la vía de la economía verde.

— Cuando se ocupa de la gestión de los recursos naturales se está haciendo política económica. La acción gubernamental tiene la tarea de regular el acceso a los recursos naturales de manera a que éstos estén disponibles durablemente, con un nivel de calidad y de cantidad estables.

En Suiza consumimos tres veces lo que nuestro planeta nos pone a disposición. A nivel mundial, el factor de es de cerca a 1,5: es como si gastásemos la totalidad de nuestro salario anual en sólo 7 meses y medio. Suiza debe aumentar su eficiencia, por tanto, por un factor tres. Esto será el trabajo de toda una generación.

— La transición a la economía verde depende de la capacidad de innovar de la economía. Cuando la política contempla medidas, debe tener en cuenta sistemáticamente el impacto sobre el empleo, la competitividad y el crecimiento económico.

— Empero el problema no se circunscribe a un contexto puramente nacional, el problema es de una crucial dimensión internacional. Lo nuevo es que la economía verde ha entrado a la agenda política internacional (hace algo más de seis meses) con la cumbre Rio+20. economiesuisse se ha alineado en este movimiento internacional. LA OCDE tiene ahora su estrategia para un crecimiento verde y la UE su hoja de ruta para hacer una Europa eficaz en la utilización de sus recursos.

— Ya no se trata de saber si queremos estar o no en esta lanzada. Se trata de la competitividad internacional de la economía suiza, su capacidad de posicionarse internacionalmente con productos y procedimientos innovadores. La marca «made in Switzerland» es conocida y reconocida internacionalmente y Suiza tiene los «atous» necesarios para ocupar una posición líder en este movimiento, beneficiándose además de un panorama científico y educativo altamente calificado.


— La economía verde en política interior:

♦ Está en la mesa del Consejo federal un informe sobre el Masterplan Cleantech: mejorar las informaciones medioambientales sobre los productos y estudiar una ecologización del sistema fiscal. No se puede adelantar contenidos de este informe hasta que se pronuncie el Consejo federal.

♦ La presión política para evolucionar hacia una economía verde proviene también de diversas iniciativas populares e intervenciones parlamentarias. De la que se habla actualmente es la iniciativa de los «Verdes»: «pour une économie durable et fondée sur une gestion efficiente des ressources / «für eine nachhaltige und ressourceneffiziente Wirtschaft». Se pide inscribir en la Constitución federal la reducción de la impronta ecológica helvética hasta el 2050 a manera a que «extrapolée à la popularion mondiale, elle ne dépasse pas un équivalent-planète / «er auf die Weltbevölkerung hochgerechnet eine Erde nicht überschreitet.». El Consejo federal se pronunciará próximamente ante esta iniciativa y verá si considera conveniente oponer o no, un contra-proyecto.

♦ Ya se han comenzado a tomar medidas en el cuadro de la protección del clima y de la lucha contra el CO2, de la planificación territorial y de la estrategia energética 2050 y de diversos compromisos voluntarios. En efecto, las empresas suizas ya han hecho aportaciones importantes a la economía verde.

Ahora la cuestión es de saber qué es lo que el Estado puede aportar para éxito de estos cometidos. La regulación va en el interés de la economía y las reglamentaciones no son un fin en sí, sino medios para lograr este fin: «les taxes d'incitation, les échanges de quotas d'émission» / «Lenkungsabgaben, Emissionsandel».

También se han examinado las medidas voluntarias, con un éxito limitado: la reducción de consumo de carburantes por los automóviles «turismo». Con buen éxito: el reciclaje de PET con un indicador del 81%.

El rol del Estado debe consistir también a establecer la transparencia en el plano ecológico y por tanto sobre la veracidad de los costos. «En una economía verde hay que pasar los mercados por el scanner de la ecología a fin que los precios reflejen el valor efectivo de los recursos naturales.» El rol del Estado consiste también a estimular la investigación y favorecer la innovación. El Estado debe obrar en los espacios internacionales para contribuir a que la economía mundial meta viento en popa a la economía verde.

[Apuntes de Luis Vélez Serrano, sin valor oficial. Zúrich 18.01.13.]

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