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Cuando Mercedes Ruiz pide que la dejemos bailar, nadie se lo va a negar

— Nota por Julie Bauer de ©PuntoLatino

El Festival Internacional de Flamenco de Ginebra que celebraba su 11° edición en el Teatro de la Alhambra, propuso una vez más un cartel cualitativo, atractivo y variado, incluyendo diferentes tipos de flamenco desde el muy tradicional hasta el más vanguardista. Organizada por la compañía Al-Andalus, que cada dos años consigue atraer a las más grandes figuras de este arte, ésta edición contaba con la presencia de la Compañía Mercedes Ruiz.

 

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La bailaora Mercedes Ruiz en el espectáculo “Déjame que te baile”


Cautivante chasqueo de dedos

El Festival se abrió con Mercedes Ruiz, una bailaora que ganó numerosas recompensas, entre ellas el Premio Giraldillo en la Bienal de Flamenco de Sevilla en 2002, y que desde entonces se ha producido con sus creaciones en los escenarios del mundo entero. En Ginebra, propuso su exitoso espectáculo “Déjame que te baile” (2016) en el cual no solamente figura como única bailaora sino que también asegura la dirección artística y la coreografía. Sin embargo, a pesar de su talento confirmado, tal como lo sugiere el título, la artista escoge pedir humildemente la atención del público, empezando de una manera muy suave y dulce. Así, es en un vestido azul pastel, que aparece mientras que se escucha el ritmo cautivante del chasqueo de sus dedos, dejando a la audiencia entrar en su universo poco a poco.


Fluidez, ligereza y delicadeza

Alrededor de la bailaora jerezana, van introduciéndose a los otros artistas, empezando con Santiago Lara (guitarra flamenca), Perico Navarro (percusión), el cantaor David Carpio y finalmente la cantaora Mercedes Jiménez. El poder y la pasión de las voces juntados con la maestría del arte del guitarrista ofrecen un conjunto perfecto a la fluidez, la ligereza y la delicadeza del baile de Mercedes Ruiz, que se sumerge en su arte pero no sin incluir al espectador con guiños y toques juguetones. Si no se trata de una demostración física, sino más bien de trasmitir emociones y sensaciones, por lo tanto la andaluza deja entrever de vez en cuando su dominio técnico de la disciplina. Por ejemplo, al llegar vestida de pantalones y chaqueta corta para una parte que le permite presentar un flamenco fuerte, más nervioso y lleno de velocidad.

 

Vueltas y mantón volteante

El final del espectáculo está dedicado primero a la pureza del gesto y del baile que la artista interpreta en un vestido de color noche frente a sus cantaores, en una atmósfera íntima. Luego, la alegría y el color invaden el escenario entre vueltas, palmas y volteas del mantón naranja que lleva consigo la bailaora. Entonces, el conjunto empieza a cantar la canción “Déjame que te baile” mientras se retira, como yéndose a seguir festejando a otro lugar mientras que el público aplaude pensando que con mucho gusto dejaría a Mercedes Ruiz que les baile un poquito más.

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Mercedes Ruiz y su manera de bailar el flamenco de una manera ligera y delicada

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